19/02/2008

Respecto el Anillo de Giges y el Anillo Tolkeniano


NOTA:


NOS DISCULPAMOS POR EL FORMATO EN EL CUAL SE PRESENTAN LAS "NOTAS AL PIE". HEMOS PREFERIDO ESTE MEDIO AUNQUE OBLIGUE AL LECTOR A CLIQUEAR EN LA LLAMADA PARA LEER LAS ANOTACIONES.




No empezaremos estas consideraciones recordándoles el mundo tolkeniano. Sería extendernos en demasía y además se alejaría de las simples pretensiones del presente artículo.

Comenzaremos por señalar la relación que consideramos clara entre el mito platónico del Anillo de Giges, desarrollado por el filósofo en su República[1] y la situación constante que vive Frodo Bolsón respecto el Anillo durante los seis libros que completan El Señor de los Anillos.

No se inicia (al menos espacio-temporalmente) la temática del Anillo en el primer tomo de The Lord of the Rings, sino que debemos marcar como punto de partida a El Hobbit, que narra los periplos de Bilbo Bolsón.

Tolkien nos ofrece dos personajes puntualmente relacionados con el Anillo: el propio Frodo y Smeagol/Gollum. Ambos influidos por el mismo y ambos cambiados radicalmente por la presencia terrible del Anillo.

Platón, tomando el relato de Heródoto en Historia[2][3] sobre Giges (Γύγης), hace propia la cuestión y la utiliza para demostrar la importancia del testigo en materia ética.

En palabras de Werner Jaeger:

"el mito platónico del Anillo de Giges en la República ilustra de la manera más impresionante la importancia ética de los testigos. Platón pregunta si un hombre obraría justamente por su propio libre arbitrio si poseyese un anillo mágico que lo hiciese invisible".[4]

Ahora bien, coincidiendo absolutamente con el gran profesor alemán, avanzaremos unas palabras dentro del campo argumental que propone Platón.

El relato platónico de Giges se coincide en varios puntos con el de Heródoto (la cuestión del asesinato del rey, la relación con su esposa, etc.) aunque el Filósofo apunta hacia sentidos diferentes de los que pretende el Historiador.

Platón avanza en la descripción de la situación de Giges (esta vez un pastor que se hace con un anillo que le otorga invisibilidad) solo con motivo de ilustrar la cuestión de la justicia y la injusticia en el acto humano. Y es aquí donde relacionamos al personaje platónico con los dos tolkenianos.

Decimos dos pues no podemos obviar a Gollum, victima terrible del poder del anillo, culpable solo en su situación de "hombre" (en contraposición a un "dios" en el sentido que le da Platón al término en los pasajes que tratamos de la República[5]: "como un dios", sicut).

Y es esta la cuestión a tratar en esta oportunidad: la relación entre el anillo platónico con Giges (ejemplo de hombre) con el anillo tolkeniano.

Giges no deja de ser un pastor rústico, un simple hombre que, viéndose impune gracias a la invisibilidad (alegoría obvia) proporcionada por la sortija se debate entre el bien y el mal, optando por este último.  No es lo que interesa el desenlace oscuro para Platón sino la cuestión de lo justo y lo injusto. De la imposibilidad de separar lo uno de lo otro si se estuviera en una situación análoga a la del pastor aventajado por el destino.

La posesión del anillo mágico es terrible, proporciona impunidad y posiciona a su portador fuera de la ley de manera irremediable. No interesa ya que es lo que haga en tal situación pues el destino de quien se ubica por fuera de lo humano es el de un dios o el de una bestia (recordando a Aristóteles). Una bestia ajena a lo humano, a lo social, a la cultura o, un dios, omnipotente o al menos con mayores prerrogativas que las de un hombre.

En Tolkien se producen efectos análogos con particularidades que deben ser remarcadas.

Dijimos que Gollum es victima pura, absoluto sufriente por la posesión (temporal por ser humano) del poder del Anillo que opera en él una especie de transfiguratio ad infera. Cambio permanente que lo torna Gollum y lo despoja de Smeagol.

El itinerario de Gollum desde "El Hobbit" hasta el desenlace del Señor de los Anillos es irremediablemente trágico. Su muerte absurda no es más que la expresión última de su situación terrible. Podría decirse que es el triunfo absoluto del Gollum creado por el Anillo, y el sucumbir final del pobre Smeagol.

Aquí notamos entonces ciertas diferencias con Frodo. Smeagol es un personaje pusilánime. Incapaz de nada. Neutro en lo más chato que el término permite. Frodo es neutro en otro sentido: es un Hobbit, un simple Hobbit, pero signado por la herencia de su tío y dotado de cualidades (extrañas a su persona individual) como son La Fraternidad del Anillo y Sam Sagás.

Frodo cuenta  con la imposición de una empresa con sentido superior para soportar la fuerza del Anillo: triunfar sobre el mal personificado en Sauron y plurimanifestado en las fuerzas y potestades de Mordor. La Fraternidad del Anillo, la alianza de los hombres, los elfos, los enanos y los entes, la Alianza  "de lo bueno" proporciona al simple Hobbit un soporte que Smeagol no posee ni poseyó. El triunfo sobre la impunidad proporcionada por el Anillo se basa en tal alianza.

El otro factor, como hemos dicho, es Sam Sagás. Que ofrece durante todo el periplo su amistad a Frodo, pero que es, asimismo, signo visible de la empresa sublime en la cual se encuentra, y de la alianza con las potestades de "lo bueno".

Giges es un hombre solo, simple. Abrumado por la posesión del Anillo solo puede cometer ὕϐρις ("justiciera" o injusta). La sortija lo despoja del mundo de los hombres. Al igual que Gollum, a diferencia de Frodo, que soporta la fuerza de la sortija justamente gracias a la posesión de una cualidad que lo relaciona íntimamente con lo humano, la amistad ciceroniana de Sam y el vínculo fraternal (en el sentido latino del término fraternitas) con sus compañero de empresa.

La exposición de Glaucón en la República de Platón muestra la relación entre la Justicia y el hombre. La idea tolkeniana del Anillo proporciona similares bastedades semánticas aunque dota a la humanidad (resumida o ampliada, como se prefiera, en "las fuerzas del bien") de la potestad de ofrecer cobijo al portador del anillo.

El Giges de Glaucón/Heródoto sucumbe ante la ὕϐρις de manera irremediable (para ser castigado posteriormente), pero el Frodo tolkeniano supera la impunidad. Sale de lo estrictamente humano para volver a ello. Escapa de la chance de ser un dios (en el sentido sarcástico antes dicho que da Platón al término en el caso puntual) y de la ὕϐρις castigable.

Podríamos decir entonces que ante la temible presencia del Anillo (paradoja constante en Tolkien de lo bueno y lo malo, del poder neutro y de lo que corrompe al mismo tiempo de ser la única posibilidad del triunfo del bien por medio de su destrucción misma), lo que sostiene al hombre en la σωφροσύνη es la humanitas operante sobre él.

σωφροσύνη o mesura representada por Sam Sagás que influye en silencio, o a viva voz sobre el simple Frodo para la consecución de su gran obra.

Esperando sus consideraciones a las nuestras,



Vale,


 El Tostador.-

NOTAS:




[1] Platón. República 359d


[2] Heródoto. Historia Libro I, Capítulo VIII en adelante.


[3] No utilizamos la forma más común de llamar a la obra de Heródoto (Los Nueve Libros de la Historia) por ser ajena al título original (Historia) que evoca el sentido  griego del término: investigación. Término a su vez relacionado en su raíz con histeria o desenfreno (ὕϐρις) o más acertadamente para este caso puntual: pasión.


[4] Jaeger, Werner. La Teología de los Primeros Filósofos Griegos. Fondo de Cultura Económica. Méjico. 2003. Página 185.


[5] Platón. Op cit. 360 c.

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14/02/2008

The Conclusion


 

Diría un amigo mío, que cuando uno nace llora, mientras los demás ríen. Vivamos de manera tal que cuando muramos, sea uno el que ría, mientras los demás lloran.

Memento homo... los dejamos con un poeta inglés (y la imperfecta traducción para quienes lo necesiten, espero que nadie), quien en unos delicados versos, expresó, del Tiempo, su misión, y de nuestra carne, su destino.- 





The Conclusion

Even such is Time, that takes in trust

Our youth, our joys, our all we have,

And pays us but with earth and dust;

            Who in the dark and silent grave,

When we have wander'd all our ways,

Shuts up the story of our days;

But from this earth, this grave, this dust,

My God shall raise me up, I trust.

__________________________________


Así justo es el Tiempo, que dispone

Nuestra juventud, nuestro gozo, lo nuestro todo,

Y así nos paga, con tierra y polvo;

            Quien en la oscura y silenciosa tumba,

Cuando hemos desandado nuestros caminos todos,

Concluye el discurrir de nuestros días;

Pero de esta tierra, esta tumba, este polvo,

Ha de alzarme mi Dios, yo creo.


Sir Walter Raleigh



Demódoco.-

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