22/05/2006

A un Poeta - Ruben Dario

Como hemos hablado y leido a Marechal, que fue un poeta y un argentino, seguiremos en esta oportunidad comentando sobre quienes cantaron a su Patria.

Hoy nos toca Rubén Darío. Rescatamos este texto del nicaragüense pues refiere a quienes nos referimos y seguiremos refiriéndonos, el poeta. Darío quizás encarnó lo que el Dr. Disandro pretendía para la refundación de la América Románica, la vuelta a la pshysis, a la natura como la llaman los latinos, pues quien toma contacto con lo más llano y claro de su realidad puede avanzar raudamente hacia el canto cívico.  Desde allí , y a partir de allí debemos comenzar nuestro ascenso.

Pues la clave de la refundación política y la trasfiguración de nuestra tierra es la reconexión con el Reino de la Musa, para que como americanos no sucumbamos ante la terrible sentencia proferida en el divino Helicón por las Veraces Hijas de Zeus, "¡Oh rústicos pastores, hombres sin dignidad alguna, que no sois más que vientres!" (Hesíodo, Teogonía, 25).

Escuchemos a Darío.

Vale.

EL Tostador                                         

 

A UN POETA

Nada más triste que un titán que llora,
Hombre-montaña encadenado a un lirio,
Que gime fuerte, que pujante implora:
Víctima propia en su fatal martirio.

Hércules loco que a los pies de Onfalia
La clava deja y el luchar rehusa,
Héroe que calza femenil sandalia,
Vate que olvida a la vibrante musa.

¡Quién desquijara los robustos leones,
Hilando esclavo con la débil rueca;
Sin labor, sin empuje, sin acciones;
Puños de fierro y áspera muñeca!

No es tal poeta para hollar alfombras
Por donde triunfan femeniles danzas:
Que vibre rayos para herir las sombras,
Que escriba versos que parezcan lanzas.

Relampagueando la soberbia estrofa,
Su surco deje de esplendente lumbre,
Y el pantano de escándalo y de mofa
Que no lo vea el águila en su cumbre.

Bravo soldado con su casco de oro
Lance el dardo que quema y que desgarra,
Que embiste rudo como embiste el toro,
Que clave firme, como el león, la garra.

Cante valiente y al cantar trabaje;
Que ofrezca robles si se juzga monte;
Que su idea, en el mal rompa y desgaje
Como en la selva virgen el bisonte.

Que lo que diga la inspirada boca
Suene en el pueblo con palabra extraña;
Ruido de oleaje al azotar la roca,
Voz de caverna y soplo de montaña.

Deje Sansón de Dalila el regazo:
Dalila engaña y corta los cabellos.
No pierda el fuerte el rayo de su brazo
Por ser esclavo de unos ojos bellos.

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21/05/2006

Didactica de la Patria - Leopoldo Marechal

 

Hoy incluimos en esta especie de bitácora, o publicación desordenada, sin fechas ni tiempos, sin editores ni redactores, mucho menos correctores (que seguramente nos harían más que falta) una obra de Leopoldo Marechal.

Marechal fue un poeta y fue un argentino. Y cuando un poeta nacido en Argentina llega a ser un "Poeta Argentino", es decir, un poeta de su Patria, se torna en voz de su pueblo.

Eso fue Marechal.

Mejor que escribir sobre nuestro autor es leerlo. Leamos entonces a Marechal. Cantando a la Patria y "Cantando la Patria".

Les dejamos entonces en esta "entrega" de la Tostadora Moderna con "DIDÁCTICA DE LA PATRIA", diciendo loas a Lepoldo, entonándolas felices, conjunto con Monte Egmont (que hoy llaman Tres Arroyos) y todos los rincones de Villa Crespo.

Vale.

El Tostador                            

 

 1

Conozco a los varones de mi tierra y mi siglo: inciertos en el mal y en la virtud, son como yo, tienen la misma cara
sin dibujos de llanto
y el mismo corazón en arcilla mojada que no tostó ni el fuego ni la gloria.

2

Josef, lo que te anuncio no es alegre ni triste: sólo es fatal en esta Patria joven.
¿No te hubiera gustado, como a todos, poner tus cuatro vientos en su bandera niña, y montar alazanes que arquean los pescuezos
en el día feliz de una batalla;
o romper en su elogio, con la oda,
los tímpanos del mundo,
y arrancar una pluma del ángel para ella?
No has de lograrlo, y quedará en tu sueño: la infancia de la Patria jugará todavía
más allá de tu muerte (yo lo aprendí hace mucho). Ella es un año inmenso que despunta en nosotros: ni tú ni yo veremos la cara de su estío.

3

Generaciones hubo más dignas que la nuestra. ¿Qué nos pasó a nosotros, Josef, que nos legaron un tiempo sin destino que merezca un laurel,
un puñal que no sale de su vaina
y un día sin talones de castigar la tierra, o una estúpida noche
de soldados vacantes?
Nos enseñaron que la Patria era no sé yo qué juicioso paraíso
de infalibles trigales y vacas repetidas. Así engordamos junto a los grasientos
asadores y cerca de las uvas pisadas.
Y dormimos en todas
las vigilias del hombre.

4

Entretanto, los pueblos que aventaba la historia dos veces conocieron el sabroso
pavor de las batallas.
No me importa, Josef, el tenor de su guerra: ellos caían bajo la implacable
legislación del ciclo;
se miraban desnudos
en el espejo claro de la muerte;
sentían retemblar bajo sus pies
la cubierta del mundo, navío castigado,
y abrirse arriba todos los pasajes del cielo. Nosotros les vendíamos harinas
y carnes envasadas.
Muy dichosos de ser espectadores
y no actores de aquella promoción de la sangre, reíamos felices de nuestra paz bovina: quemábamos incienso a nuestro dios
en figura de Shorthon;
y lo apedreábamos a veces
cuando la lluvia, en su traición, enflaquecía los vacunos
o nos diezmaba los trigales.
Josef, lo que te digo no es de hiel ni de miel: sólo es fatal en una Patria niña.
Con todo, algo debemos hacer en esta infancia. "¿Qué?", me dirás, y te respondo ahora.

5

No te adelantaría mi Didáctica,
si no supiese yo lo que se incuba,
por vocación, en esta provincia de los hombres. Josef, un ciclo amargo da su fruta en el mundo: la oscuridad nos miente ya la forma de un dios.
Pero un Rey no visible todavía
está plantando almendras en suelos favorables. ¿Qué me dirías tú si brotara un almendro junto al río y sus crines de león?
Estudia mis palabras que harán reír a muchos: yo siempre fui un patriota de la tierra y un patriota del cielo.

6

El nombre de tu Patria viene de argentum. ¡Mira que al recibir un nombre se recibe un destino! En su metal simbólico la plata
es el noble reflejo del oro principial.
Hazte de plata y espejea el oro
que se da en las alturas,
y verdaderamente serás un argentino.

7

Es un trabajo de albañilería.
¿Viste los enterrados pilares de un cimiento? Anónimos y oscuros en su profundidad, ¿no sostienen, empero,
toda la gracia de la arquitectura?
Hazte pilar, y sostendrás un día
la construcción aérea de la Patria.

8

Y es una vocación de agricultura.
¿No viste la semilla en su carozo
y el carozo en su tierra y esa tierra en su invierno? Riñón de lo posible, la semilla es el árbol no proferido aún y ya entero en su número. Josef, hazte carozo de la Patria en ti mismo,
y otros verán arriba la manzana
que prometiste abajo.

9

Somos un pueblo de recién venidos.
Y has de saber que un pueblo se realiza tan sólo cuando traza la Cruz en su esfera durable.
La Cruz tiene dos líneas: ¿cómo las traza un pueblo? Con la marcha fogosa de sus héroes abajo
(tal es la horizontal)
y la levitación de sus santos arriba
(tal es la vertical de una cruz bien lograda).

10

Josef, si como pueblo no trazamos la Cruz,
porque la Patria es joven y su edad no madura,
la debemos trazar como individuos,
fieles a una celosa geometría.
¡La vertical del santo, la horizontal del héroe! Te resulta dificil, ¿no es verdad?
Pero aquí no se trata de vestir armaduras llenas de pedrería
ni de abrirse las nalgas con lujosos rebenques. Tu heroísmo ha de ser un caballo de granja, tu santidad una violeta gris.
Otros recogerán, a su tiempo, laureles y el brillo escandaloso de la notoriedad: yo te di los oficios del pilar y el carozo,
fuertes y mudos en su anonimato.

11

Josef, dos modos hay de hacerte rico:
o aumentando las cifras de tu cuenta bancaria o reduciendo tus necesidades
a lo estricto y cabal.
Mejor es el segundo, por la razón que sigue: ¿No es el hombre un viajero de la tierra?, ¿su viaje no es de un año?
El que poco desea o necesita
es, bien mirado, un cómodo viajero que anda sin equipaje.

12

Yo conozco a viajeros que se cargan de maletas ociosas.
Por cuidar y mover sus pesados baúles
ni observan el paisaje ni leen la escritura de este mundo sabroso
(porque todo viajero debe ser un lector). Josef, eliminando tus valijas inútiles,
ya eres pobre y liviano según la tierra gorda:
leyendo y meditando tus lecciones de viaje, ya eres rico y pesado según la ley de arriba Si todos alcanzaran este fácil teorema,
los hombres mis hermanos viajarían desnudos.

13

De los siete pecados capitales
que asaltan a los hombres junto al Río, el primero es la Envidia (los he clasificado
por orden riguroso de maldad).
La riqueza exterior, los honores, el lujo, la suerte y el talento constituyen el pasto
natural de la Envidia.
¿Josef, que no te muerdan sus dientes amarillos! Ni envidies a los otros
ni les des ocasión de que te envidien. La manera segura de no ser envidiado es la de no mostrar nada envidiable.

14

La Gula está en el orden segundo de mi lista. Es terrible, Josef, lo que devoran nuestros conciudadanos entusiastas. Por sus jamás ociosas dentaduras
yo diría que pasa toda la Creación en su aspecto visible y masticable: gordos terrestres piden ser y son.
Josef, no te abandones a tan loco ejercicio: devora, en cambio, sin temor ninguno, toda la Creación inteligible,
y te convertirás en un gordo celeste.

15

Por la mañana, cuando te levantes, piensa, Josef, en ese nuevo día;
y no te olvides que al salir al sol
entrarás en un campo de batalla.
Que no te engañe el paso normal de los tranvías ni la canción melosa del frutero
ni el pacífico rostro de tu jefe
ni la sonrisa blanca de tu subordinado. Ángeles y demonios pelean en los hombres: el bien y el mal se cruzan invisibles aceros.
Y has de andar con el ojo del alma bien alerta,
si pretendes estar en el costado
limpio de la batalla.
Josef, nada es trivial en esa guerra:
basta el peso ladrón de una bolsa de azúcar para que llore un ángel y se ría un demonio.

16

No vaciles jamás en la defensa
o enunciación o elogio
de la Verdad, el Bien y la Hermosura.
Son tres nombres divinos que trascienden al mundo, y es fácil deletrearlos en las cosas. No los traiciones, aunque te flagelen: yo sé bien que la triste Cobardía
suele atar a los hombres junto al Río moroso.
Vence a la Cobardía de los ojos oblicuos,
y la Patria futura dará el santo y el héroe que han de trazar las líneas de la Cruz.

17

Liviano de equipaje y avizor en tu guerra,
te asaltarán, empero, no escasas tentaciones.
Josef, has de vencerlas, o llorará la Patria todavía en pañales.
Si te ofrecen un cargo de visibilidad,
acéptalo en razón de tu mérito sólo
y en vista de los frutos que darás a tu pueblo. Si eres olmo, no admitas la función del peral, o has de ser un peral falsificado
y un olmo sinvergüenza.

18

Los cargos o funciones de mucha jerarquía tientan o con el oro fiscal siempre indefenso o con los relumbrones de toda investidura.
Josef, no pongas mano en los dineros
que a tu virtud laudable se confíen.
El Robo, soslayada forma de la violencia,
es el tercer pecado de nuestros compatriotas.

19

En cuanto al relumbrón, si te lo imponen, lo llevarás con el desgano y frío
de quien se envaina por obligación
en un frac de molesto protocolo.
Sea tu libre personalidad,
y no el brillo exterior que te prestaron,
la que se muestre a todos, fiel e igual a sí misma. Conozco a personajes que se creían águilas, temidos y solemnes en su pluma oficial,
y que al ser desnudados exhibieron risibles alones de gallina.

20

Si acaso gobernaras a tu pueblo,
no has de olvidar que todo poder viene de Arriba,
y que lo ejerces por delegación,
como instrumento simple de la Bondad Primera. Josef, el gobernante que lo ignora u olvida
se parece a un ladrón en sacrilegio
que se Va con el oro de una iglesia.

21

Según la más antigua ley de la caridad, el superior dirige al inferior.
Hasta los nueve coros angélicos reciben
y cumplen esta norma del gobierno amoroso; y el ángel superior, al de abajo se inclina para darle una luz que a su vez le fue dada.
Todo buen gobernante lo será
cuando a sus inferiores descienda por amor
y se haga un simulacro de aquel Padre Celeste que a toda criatura da el sustento y la ley.
El gobernante que no asuma el gesto
de la paternidad
es ya un tirano de sus inferiores, aunque regale sus fotografías
con muy dulces autógrafos.

22

Empero, no confundas esa paternidad
con un fácil reparto de juguetes. Recordarás, Josef, que tu Padre de arriba
gobierna con dos manos:
con la manó de hiel de su Rigor
y la mano de azúcar de su Misericordia.
Si asumes el poder, usa las dos,
ya la dura o la blanda, según tu inteligencia. Josef, el que gobierna con una mano sola tiene la imperfección de un padre manco.

23

Ni te muestres al pueblo demasiado
ni en el poder te agites como un hombre de circo. Imita, si gobiernas, a ese Motor Primero
que hace girar al cosmos
y es invisible y a la vez inmóvil.

24

Preferiría yo, sin embargo, que tales
pesos no recayeran en tus hombros.
Es mejor construirse y apretarse uno mismo
(ya te hablé del pilar y la semilla),
y crecer por adentro lo que afuera se poda y ganar por arriba lo que se pierde abajo.
Si así lo hicieras, crecerá la Patria, Josef, en cada una de tus disminuciones. Y todo lo que pierdas lo ganará esa Novia
del Suceder, en su más claro día.

 

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17/05/2006

Tebaida

 Evidentemente Jean Racine no solo cambia el sentido de la Tragedia (pues el destino catastrófico se nota desde el comienzo de su obra) sino que además pretende emular a los grandes escritores latinos y helenos. No le sale bien. Eso es claro. Pero no es el tema de este post (vamos aprendiendo de a poco la "jerga" del BLOG). Sino que nos referiremos al sentido de la palabra.

Con esta palabra los griegos definian el lugar donde se retiraban los antiguos eremitas para meditar y hacer penitencia. De allí vendría entonces la concepción católica de Tebaida (THEBAIS), donde se apartaban del mundo para rezar y ejercitar la contemplación los monje ermitaños.

Algunos autores nos recuerda la similitud semantica de Tebaida con TIBER (el rio que baña la ciudad de Roma, de la que alguna vez hablaremos) y consiguientemente con la palabra biblica Tebad (arca), que presenta una equivalencia semántica evidente. Aun mas alla, elanzan Tebaida con el nombre de la región mas inhospita de los Montes Himalayas, Tibet.

Es claro entonces que las variaciones aquí presentadas tienen amplia coincidencia en su campo semantico. Pero el sentido que queremos darle en este texto al termino refiere puntualmente a nuestra situacion actual en el siglo XXI. Avanzado lo que Rene Guenon llama Reino de la Cantidad, es menester reconocernos en nuestra propia Tebaida, refugio donde vivir y sobrevivir a este mundo moderno. Repetía por ahí el Dr. Carlos Disandro la necesidad de establecer nuestra morada apartada para poder así inscribirnos en el mundo Theorético (del griego TEORIA, contemplación, acto de descubrir) y percibir entonces la realidades tremendas de la modernidad conjunto con reconocer y asi conocer la lumbre de las fuentes para poder hacer un puente, ser un puente, desde el divino Homero hasta nuestros dias en "ese diafano espacio, donde el hombre se abre a los más entrañable de la deidad: pensar." (Filología y Teología. Homero, Sófocles, San Atanasio. Disandro, Carlos A. Ed. Horizontes del Gral, Buenos Aires 1973, pp 14).

Vale

El Tostador

 

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Editorial

La Tostadora Moderna

 Además de ser lo primero que se escribe en "La Tostadora", esta especie de editorial pretende explicar el por que de nuestro título.

Son tres o cuatro los motivos. Primeramente, porque no se nos ocurrió cualquier otro mejor. En segundo lugar podriamos decir que, más allá de ser un titulo que raya lo comico, es el nombre de un antiguo supermecado de la ciudad-puerto patagónica de San Julián, provincia de Santa Cruz. Siempre nos llamó poderosamente la atención que haya alguien que le ponga tal nombre a su comercio, pero con el correr de los años, y pasando seguido por esa pequeña población que es la Capital de la Retama, poco a poco fuimos adaptandonos a que San Juliían y La Tostadora Moderna guardaban un vínculo tremendo. Algo hacia que la ciudad y el comercio fueran una y la misma cosa. Y el tiempo volvió a pasar, y la Tostadora seguía ahí, en la entrada, en la calle principal que comienza en la ruta 3. Siempre nos gustó ese nombre.

 Como pretendemos asediar a la modernidad desde esta computadora personal con Windows, vía internet, conectados con un modem de banda ancha y mediante un servicio flamante que estamos aprendiendo a utilizar (el BLOG), nada mejor que llamarnos la Tostadora Moderna. Tostadora seríamos nosotros, pero no cualquiera, una moderna.

Esperando que nos acompañen y que gusten de esta TEBAIDA digital.

 El Tostador.

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